miércoles, 12 de septiembre de 2012

GALIZA DESDE SANTANDER

                                               


GALIZA  DESDE  SANTANDER





        Rosalía de Castro ``Dejo la casa donde nací, dejo la aldea que conozco, por un mundo que no he visto. Dejo amigos por extraños, dejo la ribera por el mar, dejo en fin cuanto quiero bien... ¡Quién pudiera no dejar!``


 ``Deixo a casa onde nacín, deixo a aldea que coñezo, por un mundo que non vin. Deixo amigos por estraños, deixo a ribeira polo mar, deixo en fin canto quero ben... Quen puidese non deixar! '




Galicia no logra poner freno al progresivo abandono del medio rural y cada año una media de 30 pueblos se quedan completamente deshabitados.
En los últimos años la tendencia se ha generalizado en toda Galicia hasta el punto de que ya no hay ninguna comarca que pueda presumir de no tener ninguna aldea abandonada. 
La gravedad de la situación, con todo, varía mucho de unos municipios a otros. La mayoría de los ayuntamientos tienen menos de 10 aldeas abandonadas, pero en los casos más graves la cifra ronda el centenar. Se trata de los municipios coruñeses de Ortigueira y As Pontes, que con 92 y 74 entidades de población vacías encabezan el ranking gallego.
Casi más que la cifra actual de pueblos abandonados, preocupa la enorme lista de núcleos de población que están a un solo paso de desaparecer,son pueblos, lugares o aldeas que tienen cinco o menos de cinco habitantes. La mitad de ellos  están en el interior de  Lugo y su supervivencia depende, en muchos casos, de una sola familia o, incluso, de una persona.
También hay que decir al respecto,que son muchos de esos lugares olvidados desde hace decádas  que carecen de infraestructuras, en especial de buenas carreteras,de comodidades que en muchos otros lugares hoy en día sería impensable vivir con esas carencias básicas.
Son  pueblos tan decadentes que llegan al vacío, al abandono,para convertirse en pueblos fantasmas.
Y los pocos que se pueden salvar de ese desalojo,ahora con la crisis,tanto la Xunta como los Concellos se quedan sin medios económicos para solventar esos problemas básicos para vivir con un mínimo de dignidad
Si la crisis ha hecho que comprarse un inmueble ya no esté al alcance de cualquiera, adquirir una aldea puede resultar, paradójicamente, mucho más asequible. Pueblos enteros en el interior de la comunidad pero también en zonas de costa se venden por menos de lo que costaría una hipoteca media en cualquier ciudad. En plena crisis inmobiliaria estas ofertas se han hecho un hueco en el mercado y son cada vez más los inversores, sobre todo extranjeros, interesados.
La crisis ha cambiado el perfil de comprador, antes interesados en rehabilitar con fines turísticos y ahora, particulares con recursos que buscan un lugar tranquilo como segunda residencia o incluso como vivienda habitual. En su día la Xunta también se planteó el problema de los pueblos abandonados como una oportunidad de negocio y buscó inversores dispuestos a apoyar proyectos para devolver la vida a estos núcleos. La iniciativa no cuajó pero hoy gracias a internet y a la mediación de las inmobiliarias la venta de aldeas es un negocio rentable.

Esta es mi visión de esas aldeas decadentes y con mucho encanto,que hago desde Santander con todo el cariño que tengo a Galiza,en especial a Otigueira.


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